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Torre Eiffel

7 Lecciones de vida que me dio París

Nunca, supongas nada, nada, nada. Siempre pregunta las cosas, encuentra la razón. No te hagas ideas erróneas en la cabeza creando un mundo que sólo existe para ti.

Blanco Budapest

Salimos por una cerveza. La noche había caído y las luces navideñas adornaban la ciudad, nunca antes había visto un paisaje así, tan navideño, tan invernal, tan lleno de magia. El viento calaba como si quisiera cortar las mejillas. El ruido de los tranvías y los automóviles era lo único que interrumpía la escena. Fue a unas cuantas calles del bar dónde nos habíamos citado cuando vi el primer copo de nieve caer, y con él, cayeron otros. Poco a poco la noche se fue cubriendo de un blanco manto de hielo. Era la primera vez en mi vida que conocía la nieve y fue más mágica que todo lo que soñé. En mi cabeza entonaba la canción de “Let it Snow” de Sinatra y todo se resumió a ese momento: la nieve, la noche y yo.

7 cosas que no te dicen de los viajes

Viajar es una de las experiencias más maravillosas que existen; te da la oportunidad de conocer nuevos lugares, vivir momentos increíbles, retarte en otros ambientes y descubrir el mundo maravilloso en el que vivimos. Pero hay un lado que nadie te dice de viajar, el backstage de todo mochilero: Aeropuertos: Los aeropuertos son terriblemente tediosos. Pasar por los sistemas de seguridad, las largas filas, la gente que demora los procesos, los altos precios de la comida –o de cualquier cosa–, las horas de espera, el aire acondicionado tan alto, los asientos incómodos, pasar por migración, más filas… Sí, sinceramente los aeropuertos son algo que no disfruto de mis viajes. Maletas: Siempre se ve bonita la foto perfecta en redes sociales pero lograr eso no es sencillo. Un viajero experto ha desarrollado las habilidades para hacer que su vida quepa en 25 kilos o menos y eso no es lo más difícil; lo cansado es cargar con esos kilos a todos lados. Mapas: Hay unos mapas turísticos muy bien diseñados y explicados, otros que no. Viajar …

7 cosas que aprendí de Lisboa

7 Lecciones de vida que me dio Lisboa

De Lisboa uno puede esperar dos cosas: absolutamente nada o la vida entera. Y de una u otra forma, Lisboa te va a sorprender.  Llegué a mi segundo hogar una tarde de febrero, con dos maletas y una dirección anotada en la libreta, sin saber exactamente cómo darle indicaciones al taxista. Llegué sin saber ni esperar algo de la capital Lusitana y terminé descubriendo que en la vida tienes dos opciones, o vives en el aquí y ahora y disfrutas, o la vida ya se te fue mientras intentas encontrarla. Yo me perdí entre las colinas de una capital de mil colores, palabras y olores. Me enamoré de un río que corre hacia al Atlántico y el fado se volvió mi canción. Lisboa es mi segundo hogar y portuguesa mi nacionalidad adoptada. Así que a continuación te comparto las 7 lecciones de vida que aprendí en Lisboa:  Lo importante para hablar cualquier idioma, es pretender qué lo sabes hablar: Enserio, y aplica a todo en la vida. Si quieres aprender algo, tienes que hacerlo, vivirlo …

Caminos de Guanajuato

Cuesta creer que siendo mexicana hubiera tardado tanto en visitar una ciudad tan emblemática como Guanajuato. Fue improvisado, como las mejores cosas de la vida, surgió la idea, compré el boleto y de un momento al otro desperté en la mágica ciudad minera.  No tengo grandes narraciones que contar sobre Guanajuato, sólo la verdad. Es una ciudad maravillosa que vive del turismo y su artesanía; cada callejón encierra una historia, un secreto y los cerros guardan amaneceres desde tiempos inmemorables.  Hay tantas cosas que puedo contar de la ciudad, sobre su gente alegre, sus callejones, sus esquinas repletas de arte y artesanías… sin duda, en Guanajuato te espera una narración en cada paso. Pero ahora, tengo que admitir que los norteños vivimos un poco muy lejos de México. Por ejemplo, en mi viaje, descubrí por primera vez que Guanajuato era una ciudad estudiantil. ¡Vaya forma de descubrirlo! Pero más que eso, descubrí una callejoneada repleta de narraciones, leyendas, historias y conocimiento, y así, puedo enumerar aquí las 7 cosas que aprendí en Guanajuato: No importa …

Estrellas en el Mar

Las Estrellas en el Mar de Nápoles

Nápoles parecía una buena idea. Cuatro mexicanos, dejamos los cuartos de hotel, cargamos las maletas en el automóvil alquilado y con un mapa en mano cruzamos las carreteras de Italia rumbo al golfo de Nápoles. No recuerdo mucho del camino, no soy una persona de carretera; el movimiento del carro tiende a arrullarme, pero la ciudad, la ciudad era una mezcla de color café, naranja y azul; un vaivén de motocicletas que me hicieron temer por mi vida y un mar azul. Lo que más recuerdo de Nápoles es que en verdad parecía una buena idea. Aparcamos el auto –rentado– en algún parquímetro para poder recorrer la ciudad con calma. Fue en ese instante cuando comprobé que los italianos, especialmente los de Nápoles, manejan con la prisa siguiéndoles constantemente y que, si tú no tienes cuidado, posiblemente choques con una moto (o un auto). La gente de la ciudad es cálida como su clima y la comida, eso sí, la comida es una de las más deliciosas que he probado en la vida. Recorrimos las …

Buscando Cuentos de Hadas, Londres

Nada fue como lo esperaba, nada realmente lo es. No recuerdo exactamente el camino que tomé para llegar ahí. Me acuerdo de un chavo que me ayudó en la calle y a un pequeño niño, tal vez su hermano menor, que le gritó mientras él me estaba ayudando: “Hey, ¿Vamos a jugar o qué?” Yo le sonreí, me disculpé por el tiempo que le había quitado y seguí caminando. Siendo honesta, soy muchas cosas: una periodista, mercadóloga, lectora, a veces soy dibujante, otras veces soy una líder y la lista sigue, pero hay dos cosas que nunca he dejado de ser y nunca lo haré: una escritora y una mochilera. Entonces ahí estaba, en las calles de Londres a mitad del mes de mayo, con una mochila a mi espalda y un mapa en mi mano. Me encontraba buscando algo que soñé desde que era una niña. Soy la clase de chica que cree en los cuentos de hadas, y hay uno en especial que hace mi corazón latir; estaba buscando al niño que nunca …

Viaje solo; hacia uno mismo.

Son pocas las experiencias que aterran tanto como el primer viaje solo. Momentos antes de subir al avión se mezclan sentimientos tan diversos, como la libertad, incertidumbre, felicidad y temor, esos sentimientos se unen para convertirse en una determinación. Viajar solo representa un cambio constante, de ambiente, rutina, personas. Uno nunca vuelve a ser el mismo después de un viaje, y mucho menos de un viaje que se realizó solo. Pero ¿Por qué es bueno viajar solo? ¿Qué tienen de especial estos viajes que nos hacen descubrir aspectos de nosotros mismos? Primero que nada, por que sólo perdiéndose completamente uno puede encontrarse. Sin duda, uno de las mayores inquietudes de los viajeros solitarios es perderse entre los nuevos rumbos, pero les digo algo: se perderán. Pero es parte de la experiencia, cuando uno se pierde entre las calles de una ciudad desconocida, puede llegar a encontrar mil maravillas que no esperaba. Segundo, la toma de decisiones llegará a sorprenderlos, pues cuando se viaja solo, uno queda bajo el único mando de sus propias decisiones y …