Palabras de Luna

Crónicas de Metro: Comboio do Corda

Cuando levantó la mirada se encontró con sus ojos verde mar. Él la observaba desde el vagón contrario hacia São Sebastião. En ese momento se dio cuenta, cuando le sostuvo la mirada a través del cristal de la ventana, que él estaba sintiendo lo mismo. La pregunta resonaba entre el espacio que los dividia, pero ninguno se atrevió a responderla.

“Si tan sólo hubiera más tiempo”, se recordó así misma como quien sostiene una falsa responsabilidad.

Ahora con la maleta bajo el brazo y su último boleto de metro en la mano, le sonrió. Ninguno hizo ademán de moverse cuando las puetas empezaron a cerrarse. Ella escapaba y él no la seguía. Cada uno iba hacia un destino diferente.

Antes de que el vagón avanzara él alcanzó a devolverle la sonrisa. Fue lo último que ella lo vio desaparecer cuando el metro se encaminó rumbo al aeropuerto. El sueño había terminado.

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