Luna Errante
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Blanco Budapest

Salimos por una cerveza. La noche había caído y las luces navideñas adornaban la ciudad, nunca antes había visto un paisaje así, tan navideño, tan invernal, tan lleno de magia. El viento calaba como si quisiera cortar las mejillas. El ruido de los tranvías y los automóviles era lo único que interrumpía la escena.

Fue a unas cuantas calles del bar dónde nos habíamos citado cuando vi el primer copo de nieve caer, y con él, cayeron otros. Poco a poco la noche se fue cubriendo de un blanco manto de hielo. Era la primera vez en mi vida que conocía la nieve y fue más mágica que todo lo que soñé. En mi cabeza entonaba la canción de “Let it Snow” de Sinatra y todo se resumió a ese momento: la nieve, la noche y yo.

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